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El sueño del niño o niña es vulnerable y frágil, por lo que puede verse afectado por factores tan diversos como su estado de salud, alimentación, preocupaciones, estados emocionales, el ritmo de vida, etc. El confinamiento ha supuesto cambios de hábitos y rutinas que han perturbado directamente la higiene del sueño tanto en adultos como en menores.

A continuación, exponemos una serie de consejos para prevenir que estos cambios en los menores puedan mantenerse en el tiempo y generen a su vez otros problemas, teniendo siempre en cuenta que, en la mayoría de los casos, introduciendo hábitos facilitadores del sueño tienden a volver a la normalidad. No obstante, si perdura en el tiempo o la calidad de vida del menor se está viendo afectada de manera significativa, no duden en pedir ayuda a un profesional.

  • Cuida la alimentación y el horario, limitando en la medida de lo posible las bebidas estimulantes y las cenas copiosas. Muchos profesionales recomiendan la ingesta de leche antes de acostarse por su contenido en triptófano.
  • Establecimiento de rutinas. Los horarios (ocio, comidas, horas de dormir, deporte…) aportan al menor o a la menor estructura, constancia y mejora la convivencia familiar.
  • Regularidad del ritmo de vigilia y sueño, es decir, establecer un horario regular en los menores a la hora de acostarse y levantarse. Esto ayuda a que nuestro cerebro sepa cuando liberar melatonina (hormona del sueño) y a fortalecer nuestro reloj biológico.
  • Establecer un “ritual” nocturno ayuda a los menores para anticipar la hora de irse a la cama, por ejemplo, ponerse el pijama, lavarse los dientes, leer un cuento…
  • No usar el dormitorio o al menos la cama, con actividades incompatibles con dormir, como por ejemplo jugar, ver la televisión… Ayudamos al organismo a contextualizar. Evita el teléfono móvil en la cama.
  • Controlar los factores ambientales como el ruido y la temperatura.
  • No hacer ejercicio a última hora de la tarde. Esto puede estimular al organismo y mantenerle activo.
  • Si al menor le genera ansiedad el acto de irse a dormir por diversos motivos, realiza prácticas de ejercicios de relajación adaptados a su edad (Técnica del globo, relajación muscular progresiva de Jakobson…).