Con motivo del Día del Libro, compartimos una nueva entrega de nuestra sección mensual “Te están llamando, es un libro”, en la que personal voluntario de la Librería Social de Fundación Juanjo Torrejón recomienda lecturas que remueven y nos acercan un poquito más a este espacio ribereño tan especial.
En esta ocasión, nuestro compañero rraiz nos invita a adentrarnos en «El parque de los perros», de la autora estonia Sofi Oksanen. Una novela que, lejos de ofrecer un paisaje apacible, nos arrastra por los márgenes más oscuros de la Europa postsoviética. El libro explora la gestación subrogada, el cuerpo como mercancía y la herida abierta de una guerra que parece no terminar nunca.

«`El Parque de los perros´ es un libro de la escritora estonia Sofi Oksanen, y es cualquier cosa menos un plácido libro sobre paseos con mascotas, niños jugando en columpios o madres y padres compartiendo tardes de sol. Más bien al contrario, este libro es un catálogo de la ambición humana, del engaño, la explotación y la degradación de las personas. Ucrania y Finlandia son el escenario donde se desarrolla toda la historia, digna de una memorable serie de televisión sobre madres de alquiler, modelos de lujo, chicas que usan sus cuerpos para lucir y vender, y sobre todo de dinero, mucho dinero pringándolo todo.
La Ucrania que encontraremos en las páginas de este libro es el país post-soviético recién salido de la guerra de Crimea de hace diez años, una guerra muy parecida a la que conocemos ahora, pero a laque entonces apenas hicimos caso, quizá porque no afectó al precio del gas. Una nueva guerra que repite la muerte masiva de personas cercanas, la necesidad de huir inseparablemente unida a la necesidad de quedarse, la inagotable búsqueda de enemigos y aliados, el sufrimiento de las madres y las hermanas, el absoluto y constante desamparo.
Es horrible pensar que una de las causas de la guerra sea atender a las necesidades de las familias poderosas que están dispuestas a pagar fortunas para “encargar” el hijo que no han podido tener. Y a ser posible, para que lleve en sus venas los genes del marido. Hay mujeres dispuestas a hormonar a otras chicas hasta hacerlas explotar mientras pongan a disposición sus jóvenes e inmaculados cuerpos al servicio de los dueños del dinero. En otros barrios, también hay mujeres que se juegan la vida huyendo del trabajo en las minas ilegales, hartas de novios muertos, hartas de que el futuro sea ser una mujer mayor a los 25, de perder los dientes, de cuidar a ancianos babosos, de trabajar vendiendo en la calle el jarabe de amapola con la que otros fabricarán la droga local. Esa es la Ucrania que quedó después de la guerra de entonces… ¿será la Ucrania que quedará cuando acabe la guerra de ahora? Es la misma desolación en todos los países que han tenido la mala fortuna de recibir la mortal visita del convoy de la ambición desmedida.
La chica protagonista de esta historia perderá a su propio hijo y sólo tendrá un poco de consuelo yendo al parque a ver cómo crece el niño que engendró tiempo atrás en su vientre de alquiler. No podrá ni siquiera hacerse amiga del niño porque asustaría a los padres legales, pero es capaz dejugarse la vida sólo por intentar reconocer sus propios rasgos en los hijos de otros. Pobre consuelo, el que queda a los que perdieron su pasado, pero se empeñan en seguir adelante, buscando a ciegas los mínimos rasgos de humanidad que puedan quedar en un mundo donde todas las puertas parecen dirigirse al infierno.»
Desde la Librería Social de Fundación Juanjo Torrejón, seguimos apostando por los libros como herramientas de transformación. Si quieres recomendarnos alguna obra o contarnos qué andas leyendo, escríbenos a [email protected]
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