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En estos días es muy posible que en la convivencia surjan “regañinas” diarias. Os recomendamos comunicación positiva recordando que para los más pequeños y las más pequeñas siempre seremos su modelo a seguir. A continuación, planteamos algunas pautas para ayudar en estos momentos y conseguir generar los menores conflictos familiares:

  • Empatizar con el menor, no quiere decir que compartas sus motivos, pero si entender y comprenderlos.
  • Escucha y diálogo. Intentar no chillar y explicarles las cosas de una forma comprensible. A veces, perdemos los nervios y es porque no nos entienden.
  • Elogiar todos los aspectos positivos. Aunque estos sean insignificantes, nos centraremos en ellos en lugar de en todo lo negativo que veamos.

Junto a estas pautas, os sugerimos un par de ideas para resolver posibles conflictos de una manera positiva. Además, el material hay que crearlo, por lo que puede servirnos para realizar otra actividad más con los más peques:

Podemos utilizar la técnica de las “palabras secretas”. Se acuerda en la familia palabras clave para realizar una determinada acción; por ejemplo, cuando papá o mamá dice “reflexión” todo el mundo tiene que sentarse y pensar en una solución a lo que está pasando. De esta forma podemos gestionar las situaciones antes de que se desborden. Se puede acordar también la palabra “máscara” y todo el mundo debe de cambiar la expresión de la cara a lo contrario a lo que siente durante un minuto. “La paz” todo el mundo tiene que quedarse quieto y respirar lento 10 veces. Estas palabras con la acción que debemos de llevar a cabo podemos plasmarlo en una cartulina y pegarlo en algún lugar de la casa que sea visible, además, podemos poner representaciones en pictogramas con cada una de ellas.

La segunda idea que podemos utilizar es el semáforo del enfado, una técnica muy útil para el autocontrol. Además, si funciona durante estos días puede quedarse instaurada y trabajar desde entonces una convivencia familiar favorable. En primer lugar, crearemos con los menores un semáforo en cartulina y los colores del semáforo con velcro o de alguna otra forma que se os ocurra contando con los materiales de los que dispongamos. Explicaremos a los niños lo que hacer cuando estemos de color…

  • Rojo: muy enfadado, irse al rincón de la calma. No es momento de actuar

Este se puede crear con el niño, y debe de incluir sus juguetes favoritos, lo que le de tranquilidad puede ser desde escuchar música hasta ver una peli, colorear o dibujar (crear el rincón de la calma puede ser metido en el horario).

  • Amarillo: comparto con alguien ideas para ver qué puedo hacer. Pienso en soluciones.
  • Verde: pongo las soluciones en práctica. Aplico la estrategia.

Junto a estas pautas y técnicas para mejorar la convivencia planteamos diferentes actividades relacionadas con la psicoeducación emocional que seguro nos ayudarán a gestionar las emociones.

  • Identificación emocional. Primero creamos con nuestros peques muñecos que expresen emociones. Cogemos 5 folios uno para cada emoción básica (Alegría, Tristeza, Enfado, Miedo y Calma, si queremos podemos realizar también la del Asco). Con ellos realizamos un cuadrado en 3D para que pueda sostenerse, y a continuación lo decoramos dibujando los gestos característicos de cada emoción, y los pintamos del color que represente dicha emoción. Si les apetece pueden decorarlo poniendo brazos, pies, pelo con trozos de lana… Ahora es el momento de ayudar al niño a que diferencie cada emoción. Primero empieza la madre o el padre y puede coger el muñeco que representa el miedo y explicarle al niño el por qué. Por ejemplo: “estoy preocupada, porque es una situación nueva y es normal que sienta miedo ante situaciones que no conocemos, pero es importante quedarse en casa para ayudar a los demás. Y puede coger el muñeco de la alegría y decirle por ejemplo “a la vez me siento muy muy alegre porque puedo pasar mucho tiempo contigo y además me siento muy alegre porque quedándonos en casa estamos cuidando a nuestras personas mayores”.
  • Expresión emocional. Para enganchar al niño en el juego podemos usar nuestros muñecos de las emociones. Por turnos se elige una emoción, pero nadie puede verla y le realizas las siguientes preguntas:
    • ¿Qué es lo último que recuerdas que te haya causado mucha…. (la emoción que hayas escogido)?
    • ¿Qué es lo que más… (emoción que hayas escogido) te pone en el mundo?
    • ¿Cuál de todas las cosas que hacemos juntos te hace sentir más… (emoción que hayas escogido)?

Puedes inventarte cualquier pregunta de este estilo e invitarle a que realice un dibujo con la respuesta que elija, o bien, puede representarla con mímica.

  • Regular nuestras emociones. Podemos utilizar el formato de un Cómic. Primero le decimos al peque o a la peque que dibuje a alguien que aparezca enfadado -puede ser que lo haya visto en una película, en una situación, en un libro…-. Después de dibujarlo tiene que dibujar en la parte izquierda la escena anterior “qué ha sucedido para que se haya enfadado” y le dejas que lo dibuje. Por último, en el lado derecho del primer dibujo le dices: “qué puedes hacer o qué puede hacer el personaje para que cambie ese enfado”, y le invitas a que lo dibuje. Esta técnica puede utilizarse para todas las emociones, y los niños aprenden herramientas nuevas para regular sus emociones.

En el caso de los adolescentes, algunas herramientas que pueden ser prácticas y utilizadas para los momentos que aparecen enfrentamientos familiares son:

  1. Mantener la calma, podemos utilizar alguna técnica de relajación, como por ejemplo respirar 10 veces de forma profunda y lenta. Irnos a nuestro pequeño rincón de la calma…
  2. Utilizar un espacio para hablar de la discusión, siempre intentamos ver qué hay detrás del propio comportamiento y cuando salgan las emociones como el enfado, es importante validar su emoción, ya que a todos nos sucede, por ejemplo, cuando nos dicen que no podemos sacar al perro, ya que ha salido antes.
  3. Buscamos alternativas (negociamos), y les expresamos los motivos y el por qué le hemos dicho que no, y le tenemos en cuenta para futuras decisiones.

Además podemos hacer una caja de los conflictos y/o preocupaciones y  ayudar y/o acompañar en el espacio de diálogo familiar. Por último, nos gustaría destacar la importancia de tener nuestro espacio personal al cabo del día. Guardaros siempre un rato para nosotros mismos.

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